No hay nada más caro que una cocina llena de aparatos que no se usan. Lo que sigue no es una lista de deseos ni un paseo por mis armarios: son ocho decisiones de compra, en el orden en que las tomaría otra vez si tuviera que equipar una cocina desde cero. La octava es la que no volvería a tomar.
De todo lo que ha entrado en mi cocina a lo largo de los años, lo que sigue en uso cabe en un cajón, y eso dice mucho más del sector que de mí. Lo que yo no le perdono a este sector no es que venda cosas caras: es que venda función en lugar de uso. Un aparato que hace una sola cosa se justifica solo si esa cosa se hace a diario, y casi ninguna se hace ni una vez al mes.
1. Una balanza digital
Antes que cualquier otra cosa, y con diferencia. La repostería medida en tazas es la razón principal por la que a la misma persona le sale un bizcocho distinto cada vez: America’s Test Kitchen midió que la harina que cabe en una taza medidora varía hasta un 20 % según cómo se llene. Ese 20 % es la razón por la que esta lista empieza por una balanza y no por nada más lucido, y explica un fracaso que quien hornea se atribuye a su pulso cuando es del método. No es falta de mano. Es una unidad de medida que no mide.
Lo que tiene que hacer una balanza: llegar a cinco kilos, leer de gramo en gramo y tener tara, para poner el bol encima y volver a cero con el bol dentro. Nada más. Etekcity tiene una gama entera de básculas de cocina de este tipo, y lo digo con una salvedad: su catálogo es el estadounidense, así que no te puedo asegurar desde aquí qué modelo concreto encontrarás en una tienda española. Mira la división de la escala en la ficha que tengas delante, porque no todas bajan al gramo. Es la clase de aparato en el que pagar más no compra nada.
2. Un bol grande de verdad
Grande de verdad significa que quepa el doble de lo que vas a mezclar. Y el peso, que suele contarse como un inconveniente, es la prestación: un bol pesado no se pasea por la mesa mientras bates con una mano y sujetas con la otra.
Voy a poner el precio delante, porque es lo que casi nunca se pone. El bol para mezclas de cerámica de gres de Le Creuset es de dos litros, pesa 1,2 kg y ronda los cincuenta euros en la tienda española de la marca. Yo lo pago, porque el peso es exactamente lo que le pido a un bol, y me niego a llamar innovación a un kilo y pico de barro cocido bien esmaltado. Un bol de acero con base de silicona hace el mismo trabajo por mucho menos, y quien te diga lo contrario vende boles.
3. Un molde rectangular
Uno solo, metálico y de paredes rectas. Los de silicona no dan corteza, porque no conducen el calor hacia la masa igual que el metal, y en un bizcocho la corteza es la mitad del asunto.
La medida importa más que la marca: unos 23 × 13 cm es la que dan por supuesta las recetas de bizcocho alargado de esta página, y con la que salen diez rebanadas de grosor razonable. Si compras uno más grande, la misma masa sube menos y se hace antes. Aquí no te doy marca a propósito: es una pieza de chapa doblada, la diferencia entre una barata y una cara está en el grosor y en el antiadherente, y eso se ve en la mano y no en el nombre.
4. Cucharas y tazas medidoras
No contradicen a la balanza, la completan: hacen lo que una balanza doméstica hace mal, que es media cucharadita de levadura o una pizca de sal. Por debajo de unos pocos gramos la balanza redondea y la cuchara acierta.
Yo busco dos cosas y nada más: acero, y medidas marcadas de forma que el lavavajillas no se las lleve, porque una cuchara sin medida legible es una cuchara cualquiera. OXO vende un juego de tazas y cucharas de acero inoxidable que cumple lo primero; de lo segundo no me fío de la reputación, así que comprueba en la ficha que tengas delante cómo van marcadas las medidas, porque eso cambia entre series. Y esa ficha también es la del catálogo estadounidense de la marca.
5. Una batidora de varillas de mano
No una amasadora. Una amasadora es una decisión de espacio antes que de repostería: ocupa una encimera para siempre y hay que quererla mucho. La de mano monta claras, monta nata y hace una crema de mantequilla, que es casi todo lo que la repostería de casa pide de un motor.
KitchenAid mantiene en su tienda española el modelo clásico de cinco velocidades, el 5KHM5110, y el de nueve, el 5KHM9212. Cinco velocidades sobran; nueve es una cifra de catálogo. Y digo lo obvio, que es lo que no dice nadie que venda motores: la receta a la que este artículo acompaña no necesita ninguna de las dos, porque se hace con una cuchara de madera.
6. Dos espátulas de silicona
Dos, y pueden ser dos iguales, porque una siempre está sucia. Y que resistan el calor, que es lo que separa una espátula de cocina de una de repostería: la espátula all-silicone de Le Creuset declara resistencia hasta 250 °C, y con ese margen puedes removerla en una sartén caliente sin que se deforme el borde.
Es el utensilio más barato de esta lista y el que más masa salva. Sin una espátula flexible, la mitad de una mezcla de bizcocho se queda pegada al bol y va a la basura, y eso en una receta con harina de almendra se nota en el bolsillo.
7. Una fuente de horno de gres
Para gratinar, para asar y para llevar a la mesa sin cambiar de recipiente, que es la función que de verdad justifica el gasto. El gres tarda en calentarse y tarda en enfriarse, y eso último es lo que hace que la comida llegue caliente a la mesa.
Las bandejas rectangulares de gres de Le Creuset van de 18 a 32 cm y de 43 a 73 euros según tamaño y colección. Una de 25 o 26 cm es la que se usa; la de 32 sale del armario dos veces al año.
8. El aparato que no compensa
El espiralizador de mano. Hace una sola cosa, la hace peor que un cuchillo en manos con práctica y ocupa un cajón entero para hacerla. Yo no volvería a comprarlo, y no porque la idea sea mala: los espaguetis de calabacín están buenos. Es que la idea no necesitaba un aparato.
Si te apetece probarla, un pelador de juliana cuesta una fracción y cabe en el cajón de los cubiertos. Y si después de un mes lo sigues usando, entonces sí es el momento de plantearse el aparato, con el dato en la mano en lugar de con la ilusión. Ese es todo el criterio que tengo para el pequeño electrodoméstico: primero la costumbre, después la máquina. El sector lo vende al revés porque al revés se vende más.
Aquí no hay ningún enlace de compra ni ninguna relación comercial con las marcas mencionadas. Los precios y las especificaciones son los que publican los propios fabricantes en sus fichas y cambian sin avisar, así que compruébalos antes de comprar.
Fuentes
No hay aquí ninguna fuente institucional, porque una lista de utensilios no la tiene. Lo que hay son las fichas de los propios fabricantes, citadas para los datos concretos que aparecen arriba y para nada más, y una sola medición independiente.
- America’s Test Kitchen. How to weigh flour, sobre la variación de hasta el 20 % en la harina medida en taza. americastestkitchen.com
- Le Creuset España. Bol para mezclas de cerámica de gres, ficha con capacidad, peso y precio. lecreuset.es
- Le Creuset España. Espátula all-silicone, ficha con la resistencia térmica declarada. lecreuset.es
- Le Creuset España. Bandejas y moldes para hornear, medidas y precios de las bandejas rectangulares de gres. lecreuset.es
- KitchenAid España. Batidoras de varillas, catálogo vigente con las referencias 5KHM5110 y 5KHM9212. kitchenaid.es
- Etekcity. Kitchen scales, gama de básculas de cocina del fabricante. etekcity.com
- OXO. Stainless Steel Measuring Cups and Spoons Set, ficha del fabricante. oxo.com
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